lunes, 26 de octubre de 2015

Mujer y Arte, no siempre el objeto, sino el sujeto activador

Tras comentar este tema la semana pasada en Radio San Vicente, hoy lo subo al blog:

Mujer y arte


¿Por qué cuando pensamos en el arte paleolítico, el arte de las cavernas, imaginamos un hombre detrás del pincel? ¿No sería una mujer? Este es el tema que vamos a tocar hoy en nuestra columna: la relación de la mujer artista, con el arte.

Que las mujeres artistas no hayan estado presentes en los libros a la par que los hombres no ha sido por su falta de existencia, sino debido a su rol en la sociedad que también afectó a los historiadores de casi todos los periodos. Hoy en día, los libros de texto ya incluyen a las mujeres artistas, bien dentro de cada época en concreto o como un tema independiente. Todavía queda camino por recorrer.

Las mujeres tuvieron sensibilidad artística desde siempre, unas, por la propia tradición familiar (como las hijas del alicantino Jerónimo Jacinto de Espinosa y Lledó -SXVII), otras como parte de su educación como señoritas de clase (como la italiana Rosalba Carriera). Pero, la verdad, es que sólo mujeres cuya calidad era innegable pudieron pasar a la historia con su nombre y apellido. De otras muchas –a pesar unas aptitudes equiparables a muchos hombres artistas de los que conocemos nombre, apellidos y otros detalles- por el hecho de ser mujer, se olvidó su existencia o apenas quedó su patronímico. Ejemplos de estos tenemos en nuestra provincia. El artista alcoyano Lorenzo Casanova abrió una Academia en el SXIX -en lo que ahora es el Paseo de Gadea de Alicante- en la que estaba admitida la entrada a señoritas –algo que habla de su apertura de mente ya que hasta la segunda mitad del siglo XIX. Las Academias Oficiales de BBAA no empezaron admitir a mujeres en sus aulas pero aumentando para ellas las cuotas de inscripción y manteniendo la prohibición de copiar desnudos del natural. Estas Escuelas privadas, como la de Casanova, más abiertas a las mujeres, muestran que hubo bastantes féminas estudiando, pero prácticamente no sabemos nada de ellas más allá de su nombre de pila, lo que no ocurre igual con sus compañeros varones, de los que quedó el testimonio completo.

La gran pintora barroca Artemisia Gentileschi, no pudo estudiar la anatomía de la misma forma que sus colegas varones, ya que no se les permitía acceder a los desnudos y sin embargo, consiguió realizar una excelente pintura… Esta artista es, además, un ejemplo de una historiografía antimujer artista. Durante años, obras suyas en museos fueron catalogadas como de su padre –un autor mucho menos habilidoso que ella-. El mero hecho de ser hombre parecía conferirle prestigio a la obra.


Fotografía de Frida Kahlo Pintura de Maruja Mallo

El movimiento feminista desde finales de 1960, empieza a corregir todo esto. Surgen investigadoras y artistas que reivindican la importancia del rol de la mujer, descubren para el público que en el arte ha habido mujeres creadoras y no sólo mujeres protagonistas de obras. Pintoras como Artemisia Gentileschi o Frida Kahlo, no sólo se redescubren, sino que se convierten en iconos.

En España existen asociaciones como MAV -mujeres en las artes visuales-, a través de su observatorio, analiza y emite informes con datos objetivos en cifras sobre la situación de las profesionales en el sector de las artes visuales en nuestro país. Atestiguando que, a pesar de que en los últimos 30 años, más de 70% de los alumnos que se gradúan son mujeres, los hombres siguen copando el profesorado y los puestos de responsabilidad artística.

Hoy en día la lucha por la igualdad en los géneros en el mundo del arte continúa.

Obra de Leonora Carrington

Natalia Molinos

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