jueves, 15 de octubre de 2015

CIENCIA Y ARTE, UN BINOMIO MÁS QUE POSIBLE

El jueves 8 realicé mi columna semanal en Radio San Vicente, en el Magazine San Vicente Plaza de Arena García. Este corto espacio de unos tres minutos, lo aprovecho para reflexionar sobre algunos temas que me parecen interesantes o que me hacen pensar sobre arte y cultura en general. En esta ocasión hablé sobre las relaciones entre el arte actual y la ciencia

La ciencia en el arte actual

Tema inspirador – medio de trabajo – medio difusor

Cuando contemplamos arte a veces no nos damos cuenta de lo ligado que está a los avances científicos correspondiente a su era y, sin embargo, así es. Bien sea como tema, -vivimos un momento de increíbles adelantos- , como medio o soporte de trabajo o como medio para la difusión de éste. Las pirámides o las catedrales góticas nunca podrían haberse levantado sin saberes matemáticos y técnicos y en la actualidad ocurre igual. Desde los años setenta se ha apostado por distintos formatos audiovisuales -video, cámaras digitales, cine- adaptándose el arte al ritmo de la tecnología y ahora, incluso su soporte es tecnológico, utilizando pantallas lcd como si fuesen lienzos tradicionales. Pero siempre la tecnología, los inventos, son un medio para conseguir un fin: el hecho estético. Antiguamente, el artista conocía los secretos químicos de la mezcla de pigmentos y aceites, hoy, se enfrenta al reto de conocer en profundidad la tecnología además, por supuesto, del conocimiento de la historia del arte y de la propia pericia como artífice. Es evidente que en la actualidad ya ningún autor –independientemente del medio en el que se exprese- puede prescindir de tener su obra en formato digital para facilitar su difusión o estar presente en las redes sociales. El artista, como cualquier otro ser humano, es producto de su tiempo.

El arte de cada época está completamente relacionado con la sociedad que la protagoniza: sus pasiones, intereses, miedos y, su ciencia. Desde antiguo, los pintores se habían enfrentado al reto de trasladar figuras, edificios y objetos de forma realista a sus obras, para conseguirlo eran necesarios estudios de anatomía humana, del funcionamiento del ojo, de la vista… Paralelamente, otras ciencias evolucionaban, como la medicina, la botánica, etc. Así entendemos la invención en 1413 de la perspectiva lineal por parte del matemático y arquitecto Brunelleschi, un gran avance técnico, con el que se consiguieron profundidad y armonía, en definitiva, imágenes pictóricas más reales al ojo del espectador. A partir de esto, surgieron “inventos”, máquinas que facilitaron a los artistas su trabajo (espejos, cajas negras…). A lo largo del tiempo, muchos científicos y artistas investigaron los entresijos de la descomposición del rayo de luz, del color. Esto fue fundamental para que surgieran –por ejemplo- los impresionistas franceses, que también tuvieron que ver con otras ciencias, como la psicología… Es llamativo como hoy en día aceptamos gratamente los cuadros impresionistas, nos encantan, pero en su momento fue una minoría la que los apreció y, sin embargo, eran fruto de su tiempo, como en la actualidad es el arte contemporáneo: una interpretación de los artistas actuales sobre el momento que vivimos.

Natalia Molinos

Imágenes de las pinturas de Michel Herrera que se pudieron disfrutar en el Freaks Arts Bar (2013) cuyo tema eran las micropartículas -como granos de polén,...- tal como se aprecian en un potente microscopio digital.




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