martes, 11 de febrero de 2014

JUGANDO CON LOS RECUERDOS





JUGUETES EN LA CASA BARDÍN


La exposición JOGUETS en la Casa Bardín, es un conjunto de sensaciones antiguas, presentes y futuras. No sólo vienen a la cabeza recuerdos de la infancia personal de cada uno (yo soy de las Nancys, las Leslies y los Barriguitas…), recuerdos de madres y padres, de abuelos y abuelas, recuerdos entrañables de vida familiar, sino que también relata una parte importante de nuestra historia económica y de pervivencia , porque hay algo verdaderamente notable en cómo los alicantinos han sabido transformarse cuando la necesidad lo ha requerido, para convertir una industria en un momento de declive, en una próspera vía de negocio hasta colocar al juguete alicantino en un lugar de honor durante muchas décadas, enfrentándose continuamente con los retos de saber estar a la altura de las nuevas sociedades, los nuevos gustos, las nuevas tecnologías –que tanto atrapan a los más pequeños- y la competencia internacional.

Sólo quedan unos días para disfrutar de esta muestra que ha sido comisariada por Queru Blanco y Pilar Tébar, directora y subdirectora del Departamento de Revistas del Instituto Gil-Albert. Han escogido 217 piezas de juguetes realizados desde el SXIX traídos desde los puntos neurálgicos de la industria juguetera de la provincia: Denia, Ibi, Onil, fabricantes con marcas tan conocidas como Famosa, Feber, Rico, o Payá, de éste último se incluye el primer tren eléctrico español de 1930 que ahora forma parte de una colección privada. También se puede encontrar en la exposición la casita reproducción del propio edificio Bardín donde se aloja actualmente el Instituto Gil-Albert, y que realizó su propietario René Bardín para su ahijada Rosario Guardiola en los años 20 del siglo pasado.

El planteamiento expositivo dispone de forma muy acertada todos estos juguetes en compartimentos realizados con estructuras de pino recubiertas con material plástico transparente (en vez de cristal), una idea original y económica que demuestra que se pueden realizar montajes a un bajo coste, sin renunciar ni al carácter museístico ni al estético. En el interior de cada estructura, porespán blanco recortado de forma ondulado funciona como estantes para los objetos, agilizando la visión de los diferentes objetos lúdicos. La entreplanta de la Casa Bardín se ha dedicado al tren eléctrico de 1930, con multitud de detalles de pasos, casitas, puentes, que hacen las delicias de niños y grandes, especialmente si se tiene la suerte de coincidir en la visita con el propietario, que lo pone en marcha.

La exposición combina sabiamente lo lúdico con lo histórico. Podemos encontrar desde piezas de latón y muñecas peponas hasta cocinitas, coches y juguetes de los ochenta del ya pasado siglo. Disfrutando de la muestra comprobamos como la necesidad de jugar es inherente al ser humano, es una forma de aprender. Para un niño una manera también de habituarse a su futuro papel de adulto, de elegir incluso la profesión de su vida. Coches, trenes, muñecas, cocinitas…. Los géneros bien definidos a pesar del paso del tiempo y de los ordenadores, porque hasta los juegos de éstos, aparte de dotar a los niños actuales de habilidades tecnológicas que muchos quisiéramos para los adultos, se diferencian también por sexos o por los colores de sus carcasas. Sobre lo histórico, aparte de lo que se aprecia en los textos dispuestos en la muestra, por las tardes, un amable guía a disposición del público da más información sobre la muestra (además, en varios idiomas). El visitante también es obsequiado con un pequeño catálogo. Pero donde más se recaba información es en el número especial de la revista Canelobre, del Instituto Gil-Albert –una de las pocas publicaciones de investigación serias sobre la provincia- Con todo esto, conoceremos como la industria de la pasa en Denia estaba en plena decadencia y que la existencia de artesanos de la madera que empezaron a desarrollar de una manera más firme su tendencia a elaborar juguetes de este material acabó creando toda una industria próspera a lo que se unió el comienzo de una industria del juguete de hojalata por parte de los hermanos Ferchen, a esto se uniría la conversión de la villa de Ibi de talleres familiares a industria juguetera a partir del producto de hojalata hasta la fabricación de todo tipo de juguetes, con Payá a la cabeza, y la reconversión de los excedentes plásticos, y Onil, un municipio que se ha dedicado históricamente a la elaboración de muñecas (sin olvidar que esta industria en gran parte artesanal ha dado artistas de la talla de Polín Laporta o el internacional Eusebio Sempere formados en este ambiente).

En definitiva, una muestra amena y didáctica, que nos enseña sobre todo la capacidad de los alicantinos de sobreponerse a las circunstancias y encontrar nuevas posibilidades de negocio –de vida- partiendo de industrias agotadas. Todo un desafío y una lección que en estos tiempos de crisis deberíamos de considerar.

Natalia Molinos

martes, 4 de febrero de 2014

"El bebedor de café" tinta mezclada con café para transportar los recuerdos de la memoria al papel






Quedan sólo unos días para que esta especial exposición termine en el Freaks Arts Bar (C/Carmen, 9, Alicante.)

Ha sido muy gratificante ver la buena acogida que la muestra de José Luis Micó ha obtenido. Su manera de dibujar atrapa rápidamente la mirada, tiene algo dé nosequé nostágico y tierno que te hace mirar y mirar su obra.

Aquí os dejo el texto que escribí como presentación de la muestra


"La poderosa pulsión del café"

Beber café tiene algo de íntimo y hogareño por más que lo hagamos en la más pública cafetería o estemos rodeados de gente mientras lo hacemos. Concentramos nuestros sentidos durante unos segundos en llevarnos a la boca la taza de café humeante, sintiendo el aroma fuerte y envolvente de la bebida, cerrando los ojos en el momento del sorbo, del trago… transportándonos a otro mundo aunque sea por unos breves instantes.

Esta misma sensación de viaje a otra dimensión se percibe al pasear entre los dibujos de José Luis Micó (Albacete, 1970), recuerdos de viejas fotografías entrañables, memorias de una vida pasada en un pueblo que ya no existe porque ha cambiado. Grupos de gente, como los músicos del pueblo o las mujeres en la plaza, grupos de familia, de amigos, un niño junto a un perro, un juguetón gato… escenas de todo tipo íntimas o públicas que ya pasaron son recuperadas por el artista que trasciende a través de su dibujo el puro recuerdo para convertirlas en imágenes reconocibles por todos, esas vivencias del pasado que cada uno de nosotros puede rememorar, sin dejar por ello de tener características y detalles de los personajes retratados.

Esta temática costumbrista está teñida de fino humor, reforzado por el trazo dibujístico de líneas rápidas y gráciles – Micó se inició en el cómic evolucionando desde éste-, sin embargo, no está exenta de un halo de nostalgia conferida por el uso de ese café en las tonalidades, que aportan una sensación vetusta al papel pareciendo reflejar el paso del tiempo. Su técnica mixta de utilización de tinta china y café, fue un hallazgo casual del autor y está presente en la actual exposición El bebedor de café como denominador común de todas las piezas. El trabajo con la aguada tanto para la tinta china, como para el café o la acuarela, produce tonalidades pero también leves cambios texturales sobre el papel soporte. Las obras, el artista, han seguido evolucionando, el café y la tinta han ido dejando entrar poco a poco más color al universo del artista, a otras temáticas que se van alejando de la vida en el pueblo, a nuevos trazos en su forma de dibujar, dejándonos con la intriga -perpetua para el creador y para el que sigue al creador- de cual será el siguiente paso en la trayectoria de José Luis Micó.

José Luis Micó comenzó a dibujar caricaturas y cómics a los 14 años, publicándolos poco después en el fanzine SUEÑOS DE ALCANFOR y en diversas revistas en los 90. En 1992 publicó ilustraciones para la revista alicantina LA ZONA, encargándose también de la sección de ocio y música. Durante un tiempo se dedica a la fotografía en Londres, retomando la pintura a su vuelta a España y comenzando a trabajar la acuarela. En esta época ilustra dos cuentos infantiles LA POMADA SOÑADORA y KIKE TURBIO, LADRÓN DE ESTRELLAS. Con las ilustraciones de este último cuento organizo una exposición en el bar-galería EL TUNEL en Villena. Micó ha realizado varias exposiciones individuales en Alicante y Albacete y una itinerante por varias localidades organizada por la Diputación de Albacete.

El Bebedor de Café de José Luis Micó se engloba dentro del proyecto expositivo Al descubierto del Freaks Arts Bar que pretende descubrir tanto a jóvenes talentos, como artistas con interesante trayectoria pero poco conocidos por el público alicantino, así como facetas desconocidas de artistas ya consolidados.


Natalia Molinos

para ver el álbum de la exposición: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.391213617681838.1073741895.268534753283059&type=3